Cuando hablamos de herencias, la mayoría de las personas piensa en un testamento como una carta blanca donde el testador puede repartir sus bienes como quiera. Pero en realidad, en España la ley marca unos límites muy claros. La herencia legítima es uno de ellos, y conviene tenerlo claro para evitar sorpresas y conflictos familiares.
¿Qué es la herencia legítima?
La herencia legítima es la parte de la herencia que la ley reserva de forma obligatoria para determinados familiares del fallecido, conocidos como herederos forzosos. Aunque el testamento diga otra cosa, esta porción debe respetarse sí o sí. De este modo, se protege a la familia directa y se impide que un testador pueda dejar sin nada a sus hijos, padres o cónyuge.
El Código Civil regula esta figura en sus artículos 806 y siguientes, estableciendo tanto quiénes son los legitimarios como el porcentaje que corresponde a cada uno.
¿Quiénes tienen derecho a la legítima?
Los llamados herederos forzosos son:
- Los descendientes (hijos y, en su defecto, nietos).
- Los ascendientes (padres y abuelos), cuando no hay descendientes.
- El cónyuge viudo, que conserva derechos específicos, aunque distintos de los de hijos o padres.
En algunas comunidades autónomas con derecho foral (Cataluña, País Vasco, Galicia, Navarra, Aragón o Baleares), existen particularidades que modifican estos porcentajes, pero en el resto del territorio se aplica el régimen común.
¿Qué parte de la herencia constituye la legítima?
La legítima varía según la situación familiar:
- Si hay descendientes: tienen derecho a dos tercios de la herencia.
- Un tercio es la legítima estricta, que se reparte por igual entre todos los hijos.
- Otro tercio es el de mejora, que permite beneficiar a uno o varios descendientes sobre los demás.
- El tercio restante es de libre disposición, es decir, el testador puede entregarlo a quien quiera, incluso a alguien ajeno a la familia.
- Si no hay descendientes, entran los ascendientes con derecho a una parte.
- En cualquier caso, el cónyuge viudo tiene derecho al usufructo sobre una parte de la herencia, dependiendo de si concurren descendientes o ascendientes.
Ejemplo práctico
Imaginemos que María fallece dejando un patrimonio de 150.000 € y tres hijos.
- Legítima estricta: 50.000 €, que deben repartirse por igual (16.666 € cada uno).
- Tercio de mejora: 50.000 €, que María pudo asignar a uno o varios hijos en su testamento.
- Tercio de libre disposición: 50.000 €, que puede dejar, por ejemplo, a una ONG, un amigo o a un sobrino.
De esta forma se garantiza que todos los hijos reciban algo, aunque el testador tenga preferencias.
La importancia de planificar bien la herencia
En la práctica, la legítima genera muchos conflictos cuando los testadores no la respetan o cuando no se conoce bien cómo calcularla. Por eso es fundamental contar con asesoramiento profesional antes de redactar un testamento o, en su defecto, al iniciar la aceptación de una herencia.
En 2025, con los cambios sociales y económicos, cada vez es más habitual que las familias se pregunten cómo repartir sus bienes de forma justa y, sobre todo, legal. Conocer qué es la herencia legítima evita disputas y asegura que el reparto se haga dentro del marco de la ley.
¿Tienes dudas sobre tu caso en particular? ¿No sabes cómo calcular la legítima o cómo afectará a tu testamento? En Asesoría Moguel podemos ayudarte a resolverlo con claridad y acompañarte en todo el proceso.

