Cuando alguien fallece, lo primero que solemos pensar es en el duelo y en la despedida. Sin embargo, también se abre otro escenario menos emocional pero igualmente inevitable: el reparto de su patrimonio. En este proceso aparece una figura jurídica que genera muchas dudas: la herencia yacente.
¿Qué es la herencia yacente?
La herencia yacente es el estado intermedio que se produce desde el momento en que una persona muere hasta que los herederos deciden si aceptan o renuncian a la herencia. Durante ese tiempo, los bienes, derechos y deudas del fallecido quedan en una especie de “limbo legal”: no pertenecen a nadie en concreto, pero tampoco pueden quedar desatendidos.
Dicho de otra forma, es como si la herencia estuviera “aparacada” a la espera de que los herederos tomen una decisión.
¿Qué ocurre con los bienes y deudas en este periodo?
Aunque parezca sorprendente, la herencia yacente no está vacía de obligaciones. Los inmuebles deben seguir pagando impuestos como el IBI, las cuentas corrientes pueden generar gastos, y los acreedores mantienen su derecho a reclamar lo que se les deba.
Para evitar conflictos o pérdidas de valor, es habitual que exista un albacea (designado en el testamento) o, en su defecto, que un juez nombre un administrador que se encargue de custodiar y gestionar los bienes mientras la herencia está yacente.
La aceptación y sus efectos retroactivos
Uno de los aspectos más curiosos de este concepto es que, cuando los herederos aceptan la herencia, los efectos se retrotraen al día del fallecimiento. Así lo establece el artículo 989 del Código Civil.
Esto significa que, aunque un hijo acepte formalmente la herencia meses después, legalmente se le considera heredero desde el mismo día en que murió el causante.
Ejemplo práctico
Imaginemos que Luis fallece en marzo de 2025 dejando una vivienda, una cuenta bancaria y varias deudas pendientes. Sus herederos tardan hasta septiembre en aceptar la herencia.
- Entre marzo y septiembre, la herencia está yacente.
- Durante ese periodo, hay que seguir pagando suministros, impuestos y posibles deudas.
- Cuando los herederos acepten, se les considerará propietarios y responsables desde el día del fallecimiento, no desde septiembre.
¿Por qué es importante entender este concepto?
Porque muchos herederos piensan que hasta que no aceptan, no tienen responsabilidades. Sin embargo, los bienes se deben conservar y las deudas no se congelan. Además, la herencia yacente puede tener implicaciones fiscales que conviene planificar con antelación para evitar problemas con Hacienda.
Si te encuentras en esta situación y no sabes cómo gestionar una herencia yacente, en Asesoría Moguel podemos ayudarte a resolver dudas sobre aceptación de herencias, impuestos de sucesiones o administración de bienes en este periodo tan delicado.

