Kilometraje y dietas deducibles para autónomos en 2026: qué acepta Hacienda

kilometraje y dietas deducibles

Para un autónomo, el kilometraje y las dietas pueden ser deducibles, pero no de cualquier manera. Hacienda solo admite estos gastos cuando están claramente vinculados a la actividad, se pueden justificar y cumplen los límites legales vigentes, así que aquí la improvisación sale cara y la carpeta bien ordenada ahorra disgustos.

La referencia principal sigue estando en la Ley del IRPF y en su reglamento, que permiten deducir determinados gastos de locomoción y manutención siempre que exista una relación directa con el trabajo y documentación suficiente. En la práctica, eso significa que no basta con decir “he ido a ver a un cliente” o “he comido fuera por trabajo”; hace falta poder demostrarlo con facturas, justificantes de pago y, si es posible, con un pequeño registro del desplazamiento. Hacienda no suele discutir el café en sí, sino la falta de pruebas, que es otro deporte.

En 2026, el kilometraje se mueve en la referencia de 0,26 euros por kilómetro, a lo que pueden añadirse peajes y aparcamientos si están debidamente justificados. Eso sí, el gasto debe responder a un desplazamiento profesional real: reunión con un cliente, visita a un proveedor, trabajo fuera del centro habitual o cualquier viaje que tenga sentido dentro de la actividad económica. Si el coche también sirve para el ocio, la compra y la escapada de fin de semana, conviene separar muy bien qué parte pertenece al negocio y cuál no, porque Hacienda suele tener poco sentido del humor con los usos mixtos.

Con las dietas pasa algo parecido. El autónomo puede deducir gastos de manutención cuando el desplazamiento está ligado a su actividad y se cumplen los requisitos formales. Los importes que suelen manejarse como referencia en 2026 son 26,67 euros al día en España sin pernocta, 53,34 euros con pernocta, 48,08 euros en el extranjero sin pernocta y 91,35 euros con pernocta. Ahora bien, superar esos límites hace que el exceso no sea deducible, y pagar en efectivo o sin factura puede complicar mucho la defensa del gasto. En fiscalidad, como en la vida, lo que no se puede demostrar suele acabar no existiendo.

Un ejemplo sencillo ayuda bastante. Si un autónomo de Badalona se desplaza a Barcelona para reunirse con un cliente, paga parking y come allí, puede deducir ese trayecto y esa comida si conserva el ticket, la factura y el justificante del pago, además de poder explicar por qué se produjo el desplazamiento. En cambio, si esa misma comida responde a una salida personal y luego se intenta “colar” como gasto profesional, la deducción pierde toda la fuerza. La diferencia entre uno y otro caso no está en el importe, sino en la trazabilidad.

La clave para no tener problemas es trabajar con orden. Conviene guardar fecha, lugar, motivo del viaje, kilómetros recorridos, factura de la comida, medio de pago y cualquier documento que ayude a probar la afectación a la actividad. Cuanto más claro esté el registro, más fácil será defender la deducción ante una revisión y menos probable será que una simple factura termine convertida en una discusión con la Agencia Tributaria. Al final, el mejor kilometraje no es el que más se recorre, sino el que mejor se justifica.

En Asesoría Moguel, podemos ayudarte a revisar si tus dietas y desplazamientos están bien registrados y si estás deduciendo todo lo que realmente te corresponde sin correr riesgos innecesarios.

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