Trabajar en pijama desde el salón tiene sus ventajas, pero también un pequeño peaje que muchos autónomos siguen sin reclamar: la factura de la luz, del agua o de internet que sube cada mes cuando la casa se convierte en oficina. Lo curioso es que Hacienda lleva años permitiendo desgravar parte de ese gasto, y sin embargo sigue siendo uno de los grandes desconocidos de la fiscalidad del autónomo. En 2026, con el teletrabajo ya instalado como algo cotidiano y no como una excepción pandémica, conviene tenerlo claro.
La norma que lo regula es el artículo 19 de la Ley 6/2017, de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo, que modificó la Ley del IRPF para dar cobertura a quienes ejercen su actividad económica en su propia vivienda. Antes de esa reforma, la deducción de suministros era un territorio prácticamente prohibido para el autónomo que trabajaba desde casa; después, se abrió una puerta que, eso sí, exige cumplir algunos requisitos antes de entrar por ella.
El trámite que nadie puede saltarse
Lo primero, y quizá lo más importante, es que la deducción no se activa sola. El autónomo debe comunicar a Hacienda, a través del modelo 036 o 037 (la declaración censal), qué metros cuadrados de su vivienda destina a la actividad económica. Sin ese dato registrado, cualquier intento de deducir suministros puede acabar en un requerimiento incómodo. Es, por así decirlo, el pasaporte sin el cual no se puede cruzar la frontera de la desgravación.
Cómo se calcula realmente la deducción
Aquí es donde mucha gente se confunde, porque no se trata de deducir el 30% de la factura entera de la luz. La fórmula real combina dos porcentajes: el de la vivienda afecta a la actividad y el famoso 30% que marca la ley sobre esa proporción. Dicho de otro modo, primero se calcula qué parte de la casa es “oficina” y después, sobre esa parte, se aplica el 30% a los gastos de suministros como electricidad, agua, gas o internet.
Un ejemplo lo aclara mejor que cualquier fórmula. Imaginemos una vivienda de 100 metros cuadrados en la que 40 metros están dedicados al despacho del autónomo. Eso supone un 40% de la casa afecto a la actividad. Si el gasto anual en suministros ronda los 5.000 euros, el cálculo sería: 40% (superficie afecta) multiplicado por 30% (porcentaje legal) da un 12% deducible. Aplicado a los 5.000 euros, el autónomo podría desgravar 600 euros al año. No cambia una vida, pero tampoco es una propina.
¿Qué gastos entran y cuáles se quedan fuera?
La deducción cubre los suministros propiamente dichos: luz, agua, gas e internet, siempre que se puedan relacionar con la parte de la vivienda destinada al trabajo. Quedan fuera, en cambio, gastos que no tengan esa vinculación directa o que Hacienda considere de uso puramente personal. Conviene también guardar las facturas y justificantes, porque en caso de inspección será lo primero que se pida.
Un gasto pequeño que conviene no ignorar
Puede parecer una cantidad modesta comparada con otros gastos deducibles del autónomo, pero sumada trimestre a trimestre y año a año, la deducción de suministros por teletrabajo termina marcando la diferencia en la cuota a pagar. Además, es de esas partidas que, una vez configuradas correctamente, no exigen ningún esfuerzo adicional: se aplican de forma recurrente mientras se mantengan las mismas condiciones de trabajo en casa.
Si tienes dudas sobre cómo declarar los metros cuadrados de tu vivienda, cómo calcular el porcentaje exacto que te corresponde o simplemente quieres asegurarte de que estás aprovechando todas las deducciones a las que tienes derecho, en Asesoría Moguel podemos revisar tu situación fiscal y ayudarte a aplicar correctamente esta y otras ventajas del régimen de autónomos.

