Imagina que un amigo te presta 20.000 euros para reformar la casa o montar ese pequeño negocio que siempre has soñado. Suena genial, pero sin los papeles en regla, Hacienda podría tomarlo por una donación disfrazada y meterte en un lío fiscal. Ahí entra en juego la gestoría, que se encarga de redactar el contrato, presentarlo correctamente y evitar multas inesperadas.
En España, y especialmente en Cataluña, legalizar un préstamo entre particulares implica formalizar un contrato privado y registrarlo mediante el modelo 600 en la Agencia Tributaria autonómica –en nuestro caso, la catalana–, un trámite exento de pago de impuestos según la normativa vigente. Este proceso garantiza que todo quede claro: cantidad prestada, plazos de devolución, intereses (si los hay) y condiciones de pago, cumpliendo con el Código Civil y evitando que se considere una operación simulada. Las gestorías como la nuestra, con sede en Badalona, manejan esto con soltura, ahorrándote horas de papeleo y nervios.
Los precios varían según la complejidad, pero en 2026 rondan entre 80 y 400 euros, dependiendo de si solo se presenta el modelo 600 o se redacta el contrato completo. Por ejemplo, una gestoría online cobra unos 80 euros (sin IVA) solo por el modelo 600 exento, ideal para préstamos sencillos. Si incluye redacción personalizada y registro en Barcelona o cercanías, como en Badalona, el coste sube a 192 euros de media o hasta 363 euros para un servicio full que protege a ambas partes. ¿Por qué tanta diferencia? Factores como el importe del préstamo, si hay múltiples firmantes (añade 40 euros por cada uno extra) o si se necesita asesoría adicional para transferencias bancarias justificadas influyen directamente.
Un ejemplo práctico para que lo veas claro
Supongamos que Juan le presta 15.000 euros a María sin intereses, a devolver en 24 meses. La gestoría redacta el contrato especificando fechas y cantidades, presenta el modelo 600 marcado como exento (0 euros a pagar, por Ley de Transmisiones Patrimoniales), y les da un justificante para futuras comprobaciones. Coste total: unos 200 euros, más barato que un notario (300-450 euros para cantidades similares, según el arancel regulado por RD 1426/1989) y con menos complicaciones. María duerme tranquila sabiendo que no hay sorpresas fiscales, y Juan tiene prueba de que es un préstamo real, no un regalo.
Ojo, porque si no lo registras, Hacienda podría inspeccionar y reclasificarlo, con sanciones del 50% o más sobre lo no declarado. En Cataluña, no hace falta notario para cantidades moderadas; basta el documento privado y el registro tributario, una ventaja que muchas gestorías locales explotamos para ser competitivos.
En Asesoría Moguel, con más de 45 años ayudando a emprendedores y familias en Badalona, conocemos estos entresijos al dedillo y adaptamos el servicio a tu bolsillo. ¿Necesitas legalizar tu préstamo ya? Contacta con nosotros y te lo resolvemos sin dramas –¡y con una sonrisa, que para eso estamos!

