España ocupa un lugar singular en el abanico de la fiscalidad europea. Para entender qué opinan otros países sobre nuestro sistema impositivo, conviene trasladarse a un escenario internacional amplio, donde conviven elogios, advertencias y presiones institucionales.
Comparativa de presión fiscal
Según el informe de la Comisión Europea de 2024, la presión fiscal en la UE se sitúa en el 40,2 % del PIB, España en un 37,7 %, por debajo de la media comunitaria pero por encima de la OCDE (33,9 %). Esta tendencia descendente —del 37,7 % en 2022 al 37,3 % en 2023— refleja una ligera descompresión, aún sin alcanzar los niveles de economías más bajas como Irlanda o algunos países nórdicos .
En el ámbito empresarial, España destaca por:
- Solo 9 pagos de impuestos por año (frente a 10,1 en la OCDE y 10,6 en EE. UU.)
- 143 horas anuales en trámites fiscales, por debajo de Alemania (218 h) y EE. UU. (175 h)
Aun así, la carga fiscal sobre beneficios empresariales es del 47 %, superior al promedio OCDE (41,6 %) y significativamente más que Estados Unidos (36,6 %) .
Perspectiva internacional y marco global
España forma parte del Foro Global de Transparencia e Intercambio, junto a más de 160 países, promoviendo la cooperación para combatir la evasión fiscal. También ha adoptado el Pillar 2 de la OCDE: un impuesto mínimo global del 15 % sobre corporaciones multinacionales, con implicaciones relevantes para empresas que operan en España.
Críticas y tensiones con expatriados
Desde el Reino Unido y bufetes como Amsterdam & Associates se ha calificado al sistema español como una “trampa fiscal” para expatriados británicos, especialmente después de revisar la aplicación de la famosa Ley Beckham y la retirada de la “visa dorada”. Se denuncia que las bonificaciones a inspectores por recaudación han disparado auditorías arbitrarias y sanciones severas.
Lo que otros países valoran
- Eficiencia en trámites: España destaca por exigir menos pagos y una menor burocracia comparado con otros países, algo muy bien valorado por pymes y autónomos.
- Cooperación fiscal: forma parte de los principales pactos internacionales contra la evasión, alineada con las principales potencias .
- Desafíos estructurales: a ojos de los institutos europeos, España mantiene déficit de reforma en impuestos de capital, IVA e IRPF, y aún depende bastante del trabajo frente al consumo o fiscalidad medioambiental.
Una anécdota: “la trampa fiscal”
En enero, Robert Amsterdam calificó la fiscalidad española de “peor que un capo de la mafia”, subrayando la presión que sufren los altos patrimonios extranjeros. La campaña “Carteristas fiscales españoles” ha puesto esta tensión en el debate público.
Conclusión: un sistema en tensión
La opinión internacional sobre la fiscalidad en España es variada:
- Eficaz en tiempos administrativos y cooperación internacional.
- Cargado para empresas, con alta presión fiscal.
- Controversial para expatriados, con percepciones de rigidez y agresividad recaudatoria.
- Presionada a reformar la fiscalidad de capital y consumo para mantenerse competitiva.

