Imagina que un día, de repente, alguien cercano fallece sin haber dejado testamento. No hay instrucciones claras sobre quién se queda con la casa, el coche o los ahorros. Ahí entra en juego la sucesión intestada, un mecanismo legal que actúa como un árbitro neutral para repartir la herencia. En España, regulada por los artículos 912 y siguientes del Código Civil, esta figura evita que los bienes queden en el limbo y garantiza que la familia no se pelee eternamente por las migajas del difunto.
¿Cuándo se activa este proceso?
La sucesión intestada, también conocida como abintestato o legítima, se pone en marcha precisamente cuando no hay testamento válido o este no cubre todos los bienes. Puede ocurrir por muerte repentina –piensa en un accidente inesperado–, porque el testamento se declara nulo por irregularidades formales o simplemente porque la persona nunca se molestó en escribirlo. Según datos del Consejo General del Poder Judicial, en 2025 más de el 70% de las herencias en España se tramitaron por esta vía, lo que demuestra que dejar la voluntad por escrito sigue siendo un lujo para pocos. Y ojo, que si el testamento existe pero falla en designar herederos para parte del patrimonio, la ley suple el hueco con sus reglas estrictas.
El proceso arranca con una declaratoria de herederos, que puede gestionarse ante un notario si todos los interesados están de acuerdo y son mayores de edad, o en un juzgado si hay menores, discapacitados o broncas familiares. En Cataluña, donde estamos en Badalona, el Código Civil de Cataluña añade matices, priorizando aún más al cónyuge y los hijos, pero manteniendo el espíritu nacional.
El orden de los herederos: la ley decide por ti
Aquí viene lo jugoso: la ley establece un orden jerárquico implacable, como una cola en la pescadería los lunes. En primer lugar, heredan los descendientes –hijos y nietos por representación si algún hijo ha fallecido antes–. Si hay cónyuge sobreviviente, este recibe el doble de la parte de cada hijo, pero nunca menos del 25% de la herencia total, según el artículo 834 del Código Civil.
A falta de hijos, entran los ascendientes –padres o abuelos–, compartiendo con el cónyuge, que se lleva dos tercios y deja el resto a los progenitores. Si no hay nadie de estos grupos, el cónyuge viudo se lo lleva todo. Y solo si la familia es un desierto total, llegan los colaterales hasta el cuarto grado –hermanos, sobrinos, tíos o primos–, para acabar heredando el Estado o la Comunidad Autónoma si no hay ni un alma.
Pongamos un ejemplo práctico para que quede cristalino: supongamos que Juan, un barcelonés de 65 años, muere sin testamento dejando un piso en Badalona valorado en 300.000 euros, un coche y 50.000 en el banco. Tiene dos hijas y esposa viva. Cada hija se lleva un tercio (100.000 euros aprox.), la esposa dos tercios (200.000 euros), pero ajustado al usufructo vitalicio que le corresponde por ley. Si una hija hubiera muerto dejando nietos, estos repartirían su parte. Simple, ¿no? Pero si Juan estaba separado sin hijos, sus padres se repartirían el pastel con la ex, si es que ella reclama.
Pasos para tramitarla sin volverte loco
El procedimiento no es una fiesta, pero tampoco el apocalipsis. Primero, obtienes el certificado de defunción y de últimas voluntades del Registro General de Actos de Última Voluntad –gratis y online en unos 15 días–. Luego, reúnes certificados de nacimiento, matrimonio y empadronamiento de todos los posibles herederos.
Si optas por el trámite notarial, que es más rápido y cuesta unos 600-1.200 euros dependiendo del patrimonio, el notario emite la escritura en unas semanas. Judicialmente, puede alargarse meses si hay pleitos. Y no olvides el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, autonómico en Cataluña: para herederos directos, bonificaciones del 99% hasta 100.000 euros por heredero en 2026, según la normativa vigente de la Generalitat. Pero ojo con los plazos: seis meses desde el fallecimiento para liquidarlo, prorrogables otros seis.
En Asesoría Moguel, con más de 45 años ayudando a familias de Badalona y Cataluña en estos laberintos legales, sabemos que un buen asesoría evita disgustos mayores. Si te toca lidiar con una herencia intestada, no lo dejes en manos del azar. Contacta con nosotros y te guiamos paso a paso.

